Blog

El Hacker de las celebridades preso.

Hace años, se filtraron en la red más de 1000 fotos de 30 celebridades distintas, en donde se exponían fotos semi desnudas o desnudas completamente sin que se lleguen a encontrar videos xxx de estas famosas. Suceso que obviamente todas repudiaron completamente, y demandaron el hecho de no poseer privacidad de ninguna clase.

Todo esto lo consiguieron gracias a una táctica bastante común de los Hackers, el cual es considerado como “phishing”, en donde se le envían correos electrónicos fingiendo ser encargados del teléfono que estén usando (por lo general suele ser Apple o Android), en donde se le pide a la víctima llenar espacios con su nombre de cuenta de correo icloud O Gmail y su contraseña, por motivos de “verificación”. Y así de sencillo el Hacker puede tener acceso a todas las fotos.

¿Cuál será la sentencia de el hacker de las celebridades preso?

Además de cumplir con una condena de 9 meses de prisión por filtrar las fotos en sitios públicos como foros de internet, deberá pagar una suma de 5700 dólares a una celebridad no identificada. Su abogado se justificó diciendo que dicho Hacker sufre de depresión y que por esa razón resultó mucho más sencillo para él “llenar sus vacíos” con pornografía de celebridades. Añadiéndole que la ansiedad y los ataques de pánico, aunque la mirada del ojo público dice que esto solamente es una fachada y que el Hacker de las celebridades preso podría intentarlo más veces viendo que sus acciones no tienen una sentencia mucho más rigurosa.

Edward Majerczyk, fue solamente uno de los encargados de filtrar las fotos de las celebridades, y sólo contará con la mitad de la sentencia de su cómplice, Ryan Collins. El cual es hallado culpable y se le dará una sentencia de 18 meses y más de 250mil dólares en multas. Es bien sabido que todas estas personas siempre suelen sentirse superiores y poderosos al tener el control de una persona de esa forma, muchas de las celebridades afectadas apoyan iniciativas de penas mucho más fuertes por violar la privacidad de una persona, ya que el morbo en la web es algo bastante negativo que no aporta ningún beneficio a la sociedad.

Grandes compositores en la historia de la música

JOHNNY GRIFFIN

Nacido en abril de 1928, en Chicago, Illinois, una de las tres grandes cunas del jazz, Johnny Griffin estudió piano desde los seis años y guitarra hawaiana desde los ocho. Pero esos son sólo datos de una formación musical enciclopédica. Este saxo tenor y compositor que causa reverencia a sus colegas también empezó a estudiar lecciones de clarinete en la DuSable High Scholl a los trece años, bajo la dirección del Capitán Walter Henri Dyett, quien fue también instructor de Nat “King” Cole, Gene “Jug” Ammons, Benny Green y otras grandes figuras. Johnny también estudió oboe, corno inglés y saxo alto antes de tocar en las bandas estolares. En junio de 1945 se gradúa e inmediatamente toca con la orquesta de Lionel Hampton. Dos años después toca en el sexteto de Chicago y en el 50 trabajó con Papa Jo Jones y su cuarteto, y en el 51 tocó saxo barítono con el Sexteto de Arnett Cobb, pasó por la Armada y retornó a Chicago ya inserto en el saxo tenor para actuar con Art Blakey’s Jazz Messengers, el cuarteto de Thelonious Monk y junto con Eddie Davis formó un quinteto de enorme éxito durante los dos años que duró. En los años posteriores se fue a Europa en una larga gira, adonde retornó después con “Babs” Gonzales y trabajó con Kenny Drew, Bud Powell, Art Taylor, Kenny Clarke, y durante siete años ancló en Holanda donde funcionó como la gran referencia del jazz. De regreso a Estados Unidos, después de 15 años de ausencia integra un triunfal cuarteto con Dexter Gordon, graba para USA, Europa y Las Antillas. Pocos músicos han tenido una carrera tan internacional como la suya, al mismo tiempo que su reputación crece en su país y toca con los mejores desde Hampton a Dexter, “Griffin” ha tocado con todos los imprescindibles.

GEORGE GERSHWIN

Para muchos es el gran compositor norteamericano del siglo pasado. Nacido en Brooklyn, Nueva York en 1898, hijo de judíos afincados en América, George Gershwin realizó como compositor y pianista una carrera rutilante que lo llevó finalmente a Los Angeles donde falleció en 1937, convertido en una leyenda irrepetible pese a que no llegó a vivir 40 años. George publicó su primera canción a los 18 años, pero la popularidad le vino a los 21 cuando compuso el delicado tema “Swance” que Al Jolson llevaría a la fama y aumentó progresivamente su notoriedad gracias a la colaboración durante cinco años con George White, el productor de Scandals que competía con los Ziegfeld Follies. Para entonces escribía paralelamente comedias musicales propias y temas inolvidables con “I’ll Build a Stairway to Paradise” o “Somebody Loves Me”. En 1921 Gershwin presenta en el “Aeolian Hall”, acompañado por una orquesta de 23 músicos dirigida por Paul Whiteman la bautismal “Rhapsody in Blue”. Es la consagración definitiva aunque parte de la crítica no la entiende. En los años posteriores estrena con éxito “Lady, Be Good”, de la que se extraen canciones como “Fascinating Rhythm” y “The Man I Love”, eliminada después del espectáculo y más tarde uno de los temas más populares de Gershwin. En 1926 llega el triunfo rotundo con “Oh, Kay” que alcanzó 226 representaciones e incluía canciones como “Someone to Watch Over Me”, “Do, Do, Do”, “Clap your hands”, “Firdhety Feet” y “Maybee”. Tiene altibajos pero aún lo peor suyo se salva por piezas magistrales o recicladas como “Funny Face” que acompaña una pieza insulsa que luego se reelabora. En 1938 aparece otro pilar suyo: “An American in Paris” y en 1930 sobreviene el delirio de “Girl Crazy” que desborda a Broadway con temas como “I Got Rhythm”, “Embraceable You”, “But not for Me” y “I’m bidin my time” y la presentación de celebridades en el foso de la orquesta como Benny Goodman, Red Nichol, Gene Grupa, Jack Teagarden, Glenn Miller y Jimmy Dorsey. En 1931 Gershwin y su hermano Ira escriben canciones para la película “Delicious” y ese mismo año obtiene por “Of Thee I Sing” un Premio Pullitzer, la primera comedia musical que se lo merece. Para entonces ya está enfrascado en escribir “Porgy and Bess”, estrenada en Boston en 1935 donde la gente aplaudía de pie temas como “Summertime” y “Bess, You is my Woman Now” y se convirtió en el gran parámetro de la comedia musical americana de todos los tiempos. En 1936 los Hermanos Gershwin abandonan New York por Hollywood, lo que entre otras cosas depara una brillante asociación con Vincent Minnelli. Un año después George muere a causa de un tumor cerebral. Muchos puristas del jazz lo rechazaron. Sin embargo en acotaciones hechas por su propia letra en las partituras él exigía a los ejecutantes un tratamiento rítmico más cercano al jazz que a cualquier otra forma musical. Esa oposición ya es un bizantinismo, a estas alturas, como lo demostró Miles Davis en su versión de “Porgy and Bess”. Su entronque con el jazz brilla en las oberturas de “Oh, Kay”, “Girl Crazy” y “Strike Up the Band”, la fuerza rítmica de “I Got Rhythm” y “Fascinating Rhythm” y obras como “Rialto Riplles” y “Three Quearter Blues”, entre miles de otras cosas. Claro que es una música que escapa a cualquier etiqueta, incluso la grande, lustrosa y emblemática del jazz. Pero hay un largo trecho del jazz que resulta inexplicable sin los aportes de Gershwin.

JOHN LEE

Bajista, compositor, docente y productor John Lee nació en Boston, Massachusetts (la tierra de los Kennedy) en 1952. Hijo de un ministro metodista, John tuvo una formación temprana en los coros de la iglesia y un padre coleccionista de discos de jazz. Después de su graduación en la Overbrook High School, en Philadelphia, se anotó en la Philadelphia Musical Academy en 1970 y durante ese período de aprendizaje viajaba periódicamente a New York para trabajar en las bandas de Carlos Garnett, Joe Henderson y Pharoah Sanders. En 1972 John fue contratado como bajista en el Cuarteto de Max Roach y poco después se marchó a Europa mientras trabajó con Gary Bartz, Philip Catherine, Chris Hinze, Jasper Van’t Hof. Joachim Kuhn, Charlie Mariano y Toots Thielemans. Con el baterista Gerry Brown grabó su primer solo, titulado “Infinite Jones”. Después de retornar a Estados Unidos Lee trabajó para las bandas de Connors. Evans, Henderson y Lonnie Liston Smith. En 1975 formó su propia integración con Gerry Brown. Entre ambos hicieron cuatro albumes, dos para Blue note y dos para Columbia. En ese mismo lapso operó para la banda de Alphonse Mouzo y Gary Bartz. En años posteriores trabajó para Gerry Brown, integró con él y el guitarrista Philip Catherine un terceto, actuó con el Quinteto de McCoy Tyner, estuvo en el Dizzy Gillespie Group en 1984, y actuó con Sonny Rollins, Slide Hampton, Jon Faddis, Claudio Roditi, Larry Coryell, Gary Bartz, Gregory Hines, entre otros grupos. Ha compuesto para the Dizzy Gillespie Alumni All Stars y en programas especiales sobre Dizzy en diferentes áreas.

Biografías de músicos famosos

RAUL MIDON

La crítica norteamericana de Miami lo ha catalogado como la mejor voz de la música actual y paralelamente es el gran parámetro de la música Latina. Su contacto con nombres muy populares de los renglones pop pueden llamar a confusión, pero Raul Midon, como se le conoce, es un cantante excepcional. Ciego de nacimiento, igual que un hemano suyo, su padre y unos amigos tenían un show de baile flamenco y fueron quienes le enseñaron a tocar la guitarra y empujaron a Midon por el camino del tango, el flamenco, el blues y el jazz. A éste último lo descubrió cuando manejaban un pequeño programa radial y al quedarse sin discos, pusieron con su hermano un material del stock de su padre y tropezaron con Miles Davis. Ese sonido le cambió la vida a Raúl. Y lo llevó a trasladarse desde un pueblo rural en Nuevo México, donde nació, a Miami para estudiar música en su Universidad. En poco tiempo este hijo de argentino cayó rápidamente bajo la influencia de Lenny Breau, Miles Davis, James Taylor, Joni Mitchell, Donny Hathaway, Brian Mcknight, Lauryn Hill, el eclecticismo del guitarrista brasileño Alberto Gismonti, Thelonious Monk y Sheryl Crow. Fue Rudy Perez quien descubrió su enorme potencial y lo llevó a los predios de la multinacional BMG para su primera grabación, “Gracias a la Vida”, donde apenas insinúa su formidable talento. Ha sido Midon el que ha armado los coros musicales (y dado el apoyo total justo) a cantantes como Julio y Enrique Iglesias, José Feliciano, Cristian Castro, Ricky Martin y Shakira. Estas últimas referencias demuestran el grado de su influencia en el gran mercado latino pero no deben contabilizarse en el momento de efectuar el verdadero perfil de Midon. El verdadero perfil es el formidablemente melodioso swing entre latino y jazzístico de un cantante excepcional que Paquito D’Rivera eligió para integrar el homenaje a Gershwin que United Airlines arma en este Festival de Punta del Este. Raul Midon parece salido de las imágenes, y el sonido, de Buena Vista Social Club.

ALEX HAN

Tiene 12 años y es lo que se conoce como un niño prodigio. A la edad en que se está para los juegos y cuando mucho para los estudios, este neoyorkino causa asombro con su saxo mientras toca al lado de las famas mayores. Su padre John Han y su madre Luisa descubrieron que la criatura tenía asombrosas aptitudes para la música ya a los 4 años. A los 7 tenía su propio saxo y juraba que quería ser mejor que Charlie Parker. Después de varios años de aprendizaje en casa, Alex Han estudia ahora con Gottfried Stoger en la JCC Thurnauer School of Music, en Englewood. Pero hace tiempo que subió al escenario. Ha tocado junto al vibrafonista Ray Alexander, el percusionista Russ Moy, el bajo Bill Crow, el pianista Rio Clemente. Sus compañeros de turno han sido desde Herbie Hancock hasta Paquito D’Rivera y ha actuado en el Lincoln Center, el JFK de Washington, el Blue Note de Manhattan. Su saxo le valió ser uno de los dos ganadores del USA Arts Panasonic Young Soloist Award, recientemente. Es una presencia inusual para Lapataia y un aporte del todo estimulante.

JOE LOVANO

El artista de Jazz del año para la zafra 1995/1996 Down Beat Critics Poll & Readers Poll y durante ese mismo período el “Tenor Player of the Year”. “Rush Hour” fue el album del año también en esa oportunidad. Y desde 1994 a 1997 por tres veces nominado para el Grammy como instrumentista y por su discografía. La fama rodea a Joe Lovano. Nacido en Cleveland, Ohio, en 1952, Lovano empezó a tocar el saxo alto desde chico. En una profética foto familiar aparece al lado de su madre prendido a un instrumento más grande que él. Su padre, el saxofonista Tony “Big T” Lovano le dio las primeras lecciones y era habitual que practicase con Sonny Stitt, James Moody, Dizzy Gillespie, Gene Ammons y Rasahn Roland Kirk. Siendo un “Teenager” estaba inmerso en la cultura de jam-session de Cleveland, donde los tríos de órgano eran comunes, y hacía giras por Texas. En la high school empezó a absorber el jazz experimental de Ornette Coleman, John Coltrane y Jimmy Giuffre. Egresado de la famosa Berklee School of Music de Boston donde tocó con sus futuros colaboradores John Scofield, Bill Frisell y Kenny Werner, su primer trabajo profesional fue con el organista Lonnie Smith en un recordado debut en Nueva York, estuvo tres años de gira con la Woody Herman Thundering Herd, con la que siguió trabajando en Nueva York en los años siguientes al tiempo que actuaba con la Mel Lewis Orchestra con quien hizo seis grabaciones. En ese mismo tiempo trabaja con Elvin Jones, Carla Bley, Lee Konitz, Charlie Haden y Bob Brookmeyer. Sus pasos posteriores abarcan temporadas con el cuarteto del guitarrista John Scofield, el afianzamiento como lider de la Vanguardia del Village, su obra como compositor, el lanzamiento de “Universal Language”, “Tenor Legacy”, “Joe Lovano Quartet and the Village Vanguard”, “Joe Lovano celebrating Sinatra” donde este saxo tenor confirma su excepcional musicalidad, las grabaciones junto al pianista cubano Gonzalo Rubalcaba y la consagración final del “Trio Fascination” junto a Elvin Jones y Dave Holland. Como dijo recientemente el “Village Voice”, “Más que Pavarotti el gran tenor italiano es Lovano” Habla del creador de “52 nd. Street Themes”, nada menos.